25 de abril de 2007
Publicidad literaria o Literatura publicitada
23 de abril de 2007
Con lo lejos que está Virginia...
He de suponer que todos os enterasteis, por el medio que fuera, de la matanza que acaeció hace unos días en la Universidad de Virginia y que se saldó con 32 muertos y el posterior suicidio del enajenado de turno. Si conocéis algo de los detalles, también sabréis que el chico era estudiante de literatura y que, según sus profesores, sus escritos no eran precisamente preceptiva poética.
Y el hecho es que estudiantes de literatura que escriban textos “oscuros” (por denominarlos de alguna forma sin entrar en tecnicismos formales) conozco unos cuantos… entonces, ¿debo preocuparme? También se ha dicho que aparte de sus problemas psicológicos, el desencadenante, la gota que colmó su vaso, fue el rechazo o abandono (este punto no lo tengo claro) por parte de una chica de la que estaba enamorado…; y así a bote pronto incluyendo este detalle al perfil anterior, como me relaciono con bastante gente, también me vienen a la cabeza filólogos en esa situación, o parecida, de distintas especialidades, cursos y sexos… ¿Me debo preocupar más?
Al instante, por supuesto, me contesto yo mismo y la respuesta me tranquiliza casi totalmente: “¡No, Elros, por Dios!… Cómo puedes pensar semejante tontería… si la gente de tu facultad es incapaz de hacer cosas semejantes, es más, ni mínimamente aproximadas”… Realmente, insisto, me quedé mucho más tranquilo.
Aunque tras la tranquilidad inicial pensé: “Pero en esa universidad, si hubo en algún momento alguien que se cuestionó lo mismo que yo… también resolvería que era imposible que ocurriera algo parecido… pero finalmente hace unos días pasó…”
Ciertamente… ¿acaso no tenemos para esto los mecanismos de defensa?... Siempre nos intentan e intentamos convencer de que vivimos seguros, de que nada de lo que vemos que le ocurre al resto del mundo (aunque sea al de enfrente) nos puede ocurrir a nosotros…
Pero… ¿realmente podemos tener la seguridad que nuestro vecino de mesa no va a aparecer un día con algún tipo de arma y saldremos después, vivos o muertos, en todos los noticieros? ¿Sabemos con certeza algo del historial clínico y psiquiátrico de la gente con quien compartimos nuestros días?... ¿Acaso, tú que lees esto, nunca has sentido ira?... ¿De veras tienes la seguridad que yo nunca te haría daño?... ¿Y el que se sienta detrás de ti en clase?
Son sólo preguntas retóricas, no es necesario que contestéis… Así os ahorrareis acaso el tener que mentir… y os sentiréis mucho más tranquilos cuando vayáis a vuestra próxima clase con él, con ella… o conmigo.
13 de abril de 2007
Los libros de nuestra vida


9 de abril de 2007
Cumpleaños "bloggero"

5 de abril de 2007
Tres hermanas


Ni las más de tres horas de función pudieron con el escaso público que habitábamos las butacas (¡qué miedo dan este tipo de obras al respetable zaragozano!). Empatizando con el sufrimiento de las Prosórov el tiempo que transcurría no existía, la alegría y el optimismo habían escapado en el entreacto, y el espectador sufría pero sufría entusiasmado; pocas veces el dolor había provocado tanta satisfacción en el patio de butacas de la antigua Casa de las Farsas....

Tradicionalmente se ha querido siempre separar el realismo y el simbolismo en las artes, sin embargo Anton Chéjov es uno de los mejores ejemplos de su fabulosa combinación literaria. Con un certero poder descriptivo de su época y un sutil uso del símbolo es capaz de crear obras inolvidables. Tuve la oportunidad (y la obligación) hace un par de años de trabajar una de ellas: Mi vida, y el título que le puse al trabajo creo que es representativo de lo que os cuento: "Relato realista de un simbólico hombre de provincias".
Muchos ya le habéis leído, al resto os lo recomiendo fervientemente.
