4 de diciembre de 2007

El método Grönholm

Suele ocurrir que detrás de un nombre haya más de una entidad, en este caso hay tres y cada cual diferente. Esto también es uno y trino: película, libro y obra de teatro. Y todo partiendo de sólo un título: El método Grönholm.


Tras varias temporadas de éxito sin precedentes en el variado marco teatral madrileño (no queridos, el teatro de Madrid no es sólo la Gran Vía y sus musicales), y tras llevar ya unos meses de gira nacional, hace unos días se instaló durante dos semanas (cosa que sólo ocurre en contadas ocasiones... y con los musicales)...


PARÉNTESIS: Un día tendré que reflexionar (o si ya lo habéis hecho vosotros me lo explicáis) sobre las posibles razones de que en esta ciudad de viento aterricen obras premiadas, contrastadas y sublimes como han sido Cyrano de Bergerac o Tres hermanas, elencos como la Compañía Nacional de Teatro Clásico, o autores como William Shakespeare y Ernesto Sábato (con El túnel)... y estemos cuatro sentados en el teatro. Y en cambio vienen chorradas varias como Fama (el musical)... ¡y llenan tres semanas seguidas!... Que no, que hay cosas que nunca entenderé... FIN DEL PARÉNTESIS.


Como iba diciendo: (...) tras llevar ya unos meses de gira nacional, hace unos días se instaló durante dos semanas en Zaragoza.

La obra teatral, origen del posterior libro publicado (en realidad simplemente el mismo libreto interpretado) y sobretodo semilla de la estupenda película de actores que rodó Marcelo Piñeyro hace unos años y que obtuvo un gran éxito tanto en España como en Argentina, es un manual de estilo para cualquier autor escénico que desee crear una buena representación.

En una única escenografía y en un solo acto de casi dos horas, se consiguen aunar la comicidad más marcada y la dureza más sutil. Partiendo de una hipotética entrevista final de trabajo para un puesto de ejecutivo los personajes interactúan, juegan, se muestran, se rebelan y se vuelven espectador, mientras consiguen que el espectador se vuelva personaje. Ellos ven lo que nosotros vemos, nosotros sentimos lo que ellos interpretan.


Cuatro son los actores (Jorge Bosch, Jorge Roelas, María Pujalte y Eleazar Ortiz) de entre los que destacan especialmente los dos primeros. El primero por clavar una difícil interpretación que combina perfectamente el sarcasmo, la crueldad, la "hijoputez" con mayúsculas, con un dramatismo desgarrador en su monólogo ante el personaje de María Pujalte en la (aparente) escena final del duelo por el puesto laboral. El segundo por bordar su faceta intrínseca (sí, está algo encasillado, y qué importa), la comicidad permanente que hace que el espectador recorra continuamente el trayecto que hay entre una tímida sonrisa a una descarada carcajada. Simplemente impresionantes.

Jorge Bosch


Reflejo de una sociedad competitiva como la nuestra, la obra muestra claramente, sin medias tintas, las bonanzas y miserias de la búsqueda de trabajo. Una realidad nada lejana, una realidad que está a la vuelta de la esquina y en donde "no buscamos un buen hombre que parezca un hijo de puta, buscamos un hijo de puta que parezca un buen hombre".

9 comentarios:

Clara dijo...

Me quedo con las ganas de ver el Método..snif...
Pues si, me voy a Londres!!

Pero quizás también allí nos encontremos..jaja

besicos!

Álex dijo...

Mi asignatura pendiente: ir más al teatro

(así tendrías un motivo menos para abrir esos paréntesis).

Prometo aplicarme el cuento en Roma, pero, de vuelta a Zaragoza, cuenta conmigo cuando quieras.

Un abrazo.

Elros dijo...

Ay, Clara... de haberlo sabido...

Nunca se sabe con nosotros y los encuentros! jejeje! Hoy he estado de nuevo en casa de las hermanas pero esta vez no ha habido suerte... ;-)

De nuevo, pásalo genial! Ya me contarás qué tal, eh!

Besicos!

Elros dijo...

Tú no eres de asignaturas pendientes Álex, así que seguro que la solventas en seguida. ;-)

Que sepas que te tomo la palabra...

Un abrazo!

Anónimo dijo...

La cuestión está clara, todavía quedan tontos que piensan que el teatro debe de dar dinero ¡Y, diablos, si lo intentan!

Pero tú y yo sabemos que el teatro y la industria están reñidos, es demasiado humano y ritual para meterlo en una cadena de producción.

¡En fin! Ya se les moriran las ganas de industriar y el teatro seguirá adelante, regresará al arte, a los caminos, a las plazas, a los escenarios. Simplemente, regresará. O mejor, seguirá ahí.

No he podido ver el método. Ya me hubiera gustado.

Elros dijo...

Joer, no sé qué pasa pero vuestros comentarios no me llegan como de costumbre a mi mail y sólo me entero de su existencia si entro de propio en el blog...


Pues sí Fernando, aunque creo que lo de que "se les morirán las ganas de industriar" es una utopía nuestra que nunca sucederá.

El teatro es ya un negocio más, y los amateurs somos una especie que nunca desaparecerá de las tablas pero sí de los escenarios, porque los "centros comerciales" también se comen a los "pequeños comercios" en el mundo escénico.

Y si además el público prefiere pagar 40 euros (en Zaragoza, en Madrid ni os cuento los precios) para ver una superproducción musical antes que 15 para disfrutar de una buena obra sin miles de vátios de luz y sonido pues...

En fin, el huesped y Elros, los últimos románticos! jajajaja! ;-)

Por cierto, te vuelvo a recordar que hace un año me prometiste un papel de galán dramático y aún estoy esperando...

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Oye, Elros, un placer conocerte así tan de inesperado y de sopetón!! jaja, q todavía no te lo había dicho!!

otro día más y sin poesía de por medio; al menos, sin correcciones.
muak.

Elros dijo...

Jajaja... sí que fue curioso sí, tú no sabías que iba ni yo que fueras a estar. Me quedo con tu carica de sorpresa cuando te dijo Clara quien era!

Eso, eso, otro día más... aunque me da que la próxima también habrá poesía (y tú la leerás). Nos vemos, como tarde, el jueves.

Besicosss!

Clara dijo...

me voy mañana a londres. en el puente era un poco caos.
Jejeje..lo de la canción no es por nadie, ya sabes...el tamaño no importa..ejem...

besos!!